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HISTORIA DEL DISEÑO GRÁFICO

Aunque la carrera de diseñador gráfico tiene una existencia más bien joven, su presencia en los medios siempre ha estado muy visible. Sólo era cuestión de buscar un nombre a esa persona que se encargaba de dar forma a las ideas de los directores y que hacía posible que las estrategias de marketing y de comunicación de la marca fueran una realidad más factible y exitosa.

 

El diseño gráfico puede decirse que ya se encontraba en los sellos que soberanos medievales creaban sobre el lacre de los sellos que viajaban por toda Europa, desde la estrategia de conversión que la monarquía realizaba desde sus apoderados literatos o desde la labor icónica que plasmaban los pintores de cámara desde sus talleres. Desde los libros de horas hasta la creación de la imprenta, desde la evolución de las Arts and Crafts hasta la labor de las primeras vanguardias.

 

A partir del primer tercio del siglo XX el diseño cobra un sentido y valor independiente, viéndose representada en la vanguardia arquitectónica (la Bauhaus) y en la gráfica. En ese sentido, fue vital la publicación de la obra de Jan Tschichold relacionada con la tipografía. Desde entonces todo serían innovaciones hasta llegar a la era del diseño gráfico digital actual.

 

LA EVOLUCIÓN DEL DISEÑO GRÁFICO DIGITAL

Inevitablemente, es imposible no hacer mención a los ordenadores o la informática si hablamos de la evolución del diseño gráfico. Una herramienta desde la que se han desarrollado diferentes tipos de lenguaje que han influido en el devenir del diseño actual.

 

En ese sentido, cabe recordar a Gordon E. Moore, uno de los socios fundadores de Intel, quien formuló una de las teorías que se vienen ejecutando en el mundo informático y que, además, tiene su influencia en el diseño digital. Se trata de la Ley de Moore, según la cual, cada vez se abogaría más por un búsqueda de la miniaturización en los objetos tecnológicos. Y así está ocurriendo.

 

Este proceso es visible en el diseño gráfico en las tendencias artísticas vinculadas al diseño, como ocurrió con la llegada del pixel, el mundo futurista de los ochenta, la cotidianeidad de los noventas o la sencillez del nuevo milenio. Actualmente se vive en un período en el que menos es más donde la naturalidad y la cercanía actúan como medidores del éxito comercial, tan vinculante a la visión que el público potencial siente con el producto.

 

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